Me despierto antes de que suene el despertador y Luis ya está despierto. Me dice que ha pasado mala noche y que parece que tiene fiebre y un poco de …. La culpa … de la lasaña de Torrente!
Nos quedamos en la cama un ratito y vamos a desayunar a ver si se asienta el estomago de Luis.
Decidimos hacer un dia light.
Nos vamos hasta la Casa de Jim Tompson, un empresario estadounidense de la seda y coleccionista de arte que se asentó en Tailandia después de la Segunda Guerra Mundial y que desapareció tras un viaje que hizo a Malasia. Su casa es un ejemplo de la típica casa tailandesa pintada de rojo por fuera y construida sobre pilares para evitar las inundaciones en la época de lluvias.
Hicimos un tour en ingles (la otra opción era el francés) donde nos enteramos de … algo. La casa merece una visita y sus jardines son geniales, parece que estas en el medio de la selva, cuando en realidad estas en el centro de Bangkok.
Después nos fuimos hasta el MBK, uno de los centros comerciales mas grandes de Bangkok y que está justo al lado. Es una pasado como lo tienen montando. Son un montón de tenderetes donde puedes encontrar casi de todo. La planta de teléfonos móviles … no tengo palabras.
Nos dimos una vuelta, llamamos a los de la cena-crucero que tenemos prevista para esta noche (si! He hablado por teléfono en inglés! Y me han entendido!) y cuando nos dimos cuenta era la 1 y media de la tarde.
Comimos en el mismo centro comercial, en un tailandés tipo macdonalds (o eso creemos). No teníamos ni idea de cómo se comía lo de la carta asique pedimos al tun-tun, y así nos miraban después. Jajajajaja. No comimos mucho, porque Luis todavía no estaba muy católico, pero yo me metí un helado de frambuesa que estaba …. De muerte!
Salimos y decidimos irnos al hotel. Al llegar teníamos dos cartas de la cena-crucero. Una diciendo que nos venían a buscar y otra diciendo que se cancelaba y que si queríamos ir mañana. Estos tailandeses están por hacernos la puñeta! Llamamos de nuevo y reservamos para la noche del 15, nuestra última noche en Bangkok y en Tailandia.
Asique… decidimos darnos un masaje. Justo enfrente tenemos el centro de masajes Silom Bodyworks, del que ya había oído hablar, y allí nos vamos de cabeza. Dos masajes thai please! Una hora y media de masaje con lavado de pies incluido, y té antes y té después. Todavía me duelen las piernas de que la tía estuvo incrustando su codo en mis gemelos! Pero como nueva, eh!!! Hasta ando mas derecha y todo. Además nos hicieron un 10% de descuento por hospedarnos en el Novotel. Todo un detalle.
De allí decidimos irnos a conocer Chinatown. Cogemos nuestra “minivan number one” y nos bajamos en la puerta de China.
Allí un señor muy amable nos invita a pasar a un templo que hay justo al lado. Le preguntamos por el Wat Traimit y nos señala a nuestra espalda. Nos damos la vuelta y allí está.
El señor nos dice que vayamos rápido porque cierran pronto. Vamos casi corriendo y en taquilla nos dicen que … 5 minutos! Subimos las escaleras, nos descalzamos, entramos y … allí está el gran buda de Oro.
Mide 3 metros de alto y tiene 5 toneladas y media de oro de 24 quilates. Dicen que lo habían recubierto de cemento para protegerlo de saqueos durante las guerras y que debido a una caída en un traslado … apareció de nuevo.
Allí un señor muy amable nos invita a pasar a un templo que hay justo al lado. Le preguntamos por el Wat Traimit y nos señala a nuestra espalda. Nos damos la vuelta y allí está.
El señor nos dice que vayamos rápido porque cierran pronto. Vamos casi corriendo y en taquilla nos dicen que … 5 minutos! Subimos las escaleras, nos descalzamos, entramos y … allí está el gran buda de Oro.
Mide 3 metros de alto y tiene 5 toneladas y media de oro de 24 quilates. Dicen que lo habían recubierto de cemento para protegerlo de saqueos durante las guerras y que debido a una caída en un traslado … apareció de nuevo.
De allí nos fuimos a dar una vuelta por la calle principal de Chinatown, Nos metimos en algunos de los muchos callejones que hay y son increíbles. Desde puestos de comida, pescado, fruta …. Hasta candados, catiuscas, balsas hinchables, juguetes sexuales, … allí había de todo. Lo que más me impacto fue el callejón de las comidas. Tienen cosas rarísimas!
Esperamos a que encendieran las luces de los carteles luminosos, hicimos un par de fotos y … de vuelta al hotel.
Como al final no íbamos a cenar en el barco… decidimos ir a probar al sitio que habíamos visto ayer recomendado en una guía. Nos sentamos en la terracita que tienen al jardín. El sitio es precioso. No sabía muy bien que iba a comer y Luis tampoco tenía mucha hambre. Al final resultó que estaba todo buenísimo. El sitio se llama El café de Laos. Lo único malo fueron los mosquitos. Malditos bichos. Nos dejaron rociarnos con repelente y menos mal (se me había olvidado en la habitación!). Cenamos muy bien.
Ahora estamos tomándonos un helado de 3 bolas cada uno en un bar irlandés que hay cerca del hotel y donde, todo sea dicho, hay futbol! Y wifi gratis! Asique aprovecho para contaros nuestras experiencias.
Mañana tenemos dia ajetreado. Destino: Phitsanulok! A ver que se cuece por esos parajes y … veremos como está el camino que nos lleve allí.
Besos a todos y … Volveré pronto.
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